jueves, 8 de febrero de 2018

"PEQUEÑAS CANCIONES PARA UN CIRCO MUDO", DE ÁNGEL RODRÍGUEZ

Sucede con este libro lo mismo que con aquellos pequeños cuadernos cuyas imágenes, al pasar las páginas a determinada velocidad, adquieren la sensación de movimiento.

Leyéndolo sin pausa, los poemas que lo integran dibujan un completo panorama de las emociones humanas, utilizando para su plasmación un catálogo de bizarros personajes (tragasables, la mujer-gárgola, trapecistas, gigantes) provenientes del mundo del circo.
Una parada de monstruos que el autor despliega, a la manera de breves espejos deformantes, para reflejar lo que nos atañe, sin embargo, a todos.

Poemas para ver, instantáneas nacidas para perturbar, para remover el limo bajo la superficie tersa del ojo, para alzar la lona de ese circo en el que cada uno de nosotros viajamos porque está dentro de nosotros.
Ese circo con el cual acampamos a las puertas de esa absurda ciudad, esa sí llena de monstruos, que llamamos razón...

De vez en cuando, agradecemos la aparición de luminosos perdedores que, como Ángel Rodríguez, nos traigan sus poemas desde el abismo.
Poemas que silben en los oídos como la risa del lanzador de cuchillos.

"El circo,
 la vida.
 El circo...
 El circo soy yo".





"Pequeñas canciones para un circo mudo", Ángel Rodríguez.
Ed. Piedra Papel Libros, 2017.



2 comentarios:

  1. A ti, Ángel, por la épica que te supuso el viaje para leer tus pequeñas grandes canciones en Granada. Un abrazo.

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